Creer en la resurrección

Los saduceos no creían en la resurrección… esta es la afirmación de principio que desencadena todo el discurso de Jesús.

No es una descripción clara de lo que significa estar resucitado, pero en ello no puede haber mayor claridad.

Nos encantaría que Jesús nos hubiese dado toda suerte de descripciones de lo que va a ser nuestro final y nuestro comienzo. Nos gustaría conocer, con pelos y señales, ese «cómo».

Pero lo fundamental es la descripción que él hace del Padre y de nosotros en referencia a Él: «Dios es un Dios de vivos». La Vida extendida entre un antes y un después. La Vida que continúa tras el breve paréntesis de la muerte. La Vida que se desliza por el continuo del amor que es comienzo siempre nuevo.

No somos inmortales, somos eternos en el regazo de resurrección de nuestro Dios de vivos. Aquí y allá

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