Revista Vida Religiosa

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Sabernos esperados

Escrito por Mariola López Villanueva.

La otra tarde fui a la terminal T4 del aeropuerto de Madrid a esperar a una amiga que venía de Barcelona. Se retrasaba en la salida y me entretuve mirando los rostros de la gente que llegaba. Es algo que me fascina de los aeropuertos. Unos abuelos que esperan a su nieto y cuyos ojos se iluminan y se rejuvenecen al verlo. Un hombre que aguarda a su compañera y no ven el momento de abrazarse largo. Dos amigos…Con el reencuentro que más disfruté fue con el de una mujer que venía con una niña de la mano y un bebé en el cochecito; los esperaba su padre y la niña corrió tan rápida a sus brazos que casi se golpea con la barrera de salida. Era hermosa la expresión de felicidad de este hombre, aún joven, con sus hijos. La mujer lo besó varias veces con devoción y pensé que hacía tiempo que no se veían. Ella volvió a entrar a por las maletas y yo, mientras, seguía observando al padre con sus pequeños. ¡Qué gusto daba contemplarlos! También me fijé en otros rostros, esos a los que espera un empleado con un cartel en la mano, ahí no había ninguna transformación. Por último, estaban aquellos que saben que nadie ha ido a esperarlos, salen de prisa y apenas miran.

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Tiempo de levante

Escrito por Gema Juan.

Contaba Ramón Menéndez Pidal en un entrañable escrito –Los noventa años– la leyenda de que Matusalén, considerando permanentemente la caducidad de la vida, no quiso gastar tiempo en edificarse una casa, y solo levantó una pared que le resguardaba de vientos y fríos. Y reconocía que a él, en el último tramo de su vida, le pasaba algo parecido. Por ello, escribía: «vivo, en suma, como de levante, en forma provisional, deseando concentrar todo el cuidado en solo la esencialidad de la obra».

Lo explicaba con una suavidad que invita a pensar la bondad y la importancia de ese «vivir de levante», como sin haber fijado del todo el propio domicilio, preparado para hacer un viaje próximamente. Invitando también al cultivo de aquello que permite vivir con esa actitud profunda.

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Publicanos y prostitutas

Escrito por Miguel Tombilla.

Estos dos grupos de pecadores públicos son, según Jesús, los que nos preceden en el Reino de Dios. No es un futuro (ya es ahora), ni una exageración como nos encantaría a muchos. Es una constatación de Jesús que suelta a bocajarro en los oídos de los personajes religiosos más influyentes y respetados: los jefes de los sacerdotes y los ancianos.
No es sólo una provocación, aunque también, es un hecho dado por la pura gracia de haber creído en la palabra del más pequeño de los hijos del Reino, Juan Bautista.

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"No dejemos que la enfermedad nos siga sacando ventaja"

Escrito por Editor.

Ante el fallecimiento del Hno. Manuel Carcía Viejo, víctima del ébola.

La Orden Hospitalaria de San Juan (OHSJD) y la familia del Hermano Manuel García Viejo agradecen el enorme esfuerzo que la sociedad española ha hecho por salvar su vida, estando implicado el Gobierno de España desde el primer momento y sin escatimar esfuerzos, y de forma más visible desde el Hospital Carlos III de Madrid. Igualmente han colaborado otros muchos que es imposible nombrar, con los que la OHSJD está igualmente agradecida.

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Creer como alternativa

Escrito por Martín Gelabert.

Richard Swinburne, en las primeras páginas de su libro “Fe y Razón” (editado por San Esteban y traducido por Sixto Castro), afirma que “la creencia es relativa a alternativas”. Y añade: “la alternativa normal con la que se compara una creencia es su negación”. En efecto, tanto en el plano antropológico como en el teológico, hay un aspecto de alternativa en el creer. Creer que el equipo de mi ciudad ganará la liga de fútbol es creer que otros no la ganarán. Y creer que existe un Dios es lo contrario de creer que no hay Dios.

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Mensual de octubre de VR

Escrito por Director.

Actualizar los navegadores

Quien está buena parte del día en la carretera sabe que es imprescindible la actualización de los navegadores. Infinidad de rutas desconocidas, cambio de señales, incidentes en el firme o inclemencias meteorológicas pueden sortearse, siempre y cuando uno actualice el navegador. Los que no lo hacen, o no lo hacemos, normalmente nos encontramos con sorpresas desagradables ya sean atascos, pérdidas o cansancio acumulado. Puede haber personas, incluso, que por miedo decidan no salir a la carretera. No sea que se pierdan…

En el «viaje» de la vida religiosa no es tan sencillo como la actualización de un aparato. Si fuese así, hace tiempo que estarían los recorridos y decisiones más claros. La vida religiosa necesita actualizar la navegación desde el Espíritu. Se trata de una guía suave, constante, inquietante y plural… Tanto como el número de personas que en ella están. Percibimos muchos y planificados itinerarios; muchos proyectos de salida… pero con pocas personas en el trayecto. Se ve que, al final, triunfa el miedo o la cordura o la cobardía… ¿Para qué inaugurar un trazado nuevo, si lo conocido es más seguro?

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Mis primeras palabras

Escrito por Fernando Torres, cmf.

Hace unos años me invitaron a participar en un congreso sobre doctrina social de la iglesia. Preparé un texto. Ya ni me acuerdo del tema. Fui allí, lo expuse y ahí quedó todo. Fue interesante escuchar otras voces y otras opiniones. Lo interesante llegó al momento de la publicación de las actas del congreso. Uno de los organizadores me llamó para decirme que había un problema con mi texto. Es que en un pasaje citaba a Karl Marx, diciendo aquello de que había dicho que la economía era la infraestructura de todas las estructuras de la sociedad humana. El problema no era exactamente la idea sino el citar a Karl Marx.

Nosotros no nos vamos a hacer problema de citar a Marx. Sobre todo cuando tiene razón. La economía es la infraestructura que hace posible todas nuestras actividades, hasta las más altas, excelsas y espirituales. Para escribir estas mismas líneas me sirvo de un ordenador. Y el que las esté leyendo lo hace a través de internet. Eso significa que alguien ha pagado el ordenador y la conexión a internet. Todo eso supone un flujo de recursos producidos y elaborados en muy diversas partes del mundo que a través del intercambio comercial han llegado a nosotros y lo podemos utilizar para lo que nos interese en el momento. Eso es precisa­mente la actividad económica.

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Compañías telefónicas y vida religiosa

Escrito por Ianire Angulo.

Esta mañana, hablando con la única persona que conozco que aún funciona con un móvil de prepago, me decía que habían sido las dificultades para cambiar de contrato con la compañía telefónica las culpables de regresar al primitivo método de recargar el saldo del teléfono.

No sé qué tecla ha funcionado en mi cabeza para acordarme de la reflexión que me hacía un amigo religioso hace unos meses. Él planteaba que, con demasiada frecuencia, tenemos una puerta muy amplia para entrar en nuestras Instituciones… pero una muy estrecha para salir de ellas. Y que, evidentemente, no es lo mismo permanecer en una familia religiosa desde el convencimiento de que se está donde Dios quiere… a permanecer porque encontrar trabajo a cierta edad  se hace muy cuesta arriba.

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