Revista Vida Religiosa

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En la despedida de un hombre de paz

Escrito por Luis Alberto Gonzalo Díez.

Ángel Aparicio, cristiano, claretiano, profesor y misionero

Permitidme, en esta tarde, que la acción de gracias por un hombre bienaventurado, Ángel Aparicio, se exprese desde la cordialidad y cercanía, desde la «sorpresiva sorpresa de nuestro Dios», como afirma el Papa Francisco, que nos ha llevado a Ángel para un bien mayor.

Quiero deciros, en primer lugar, que la mayor fuerza de nuestra misión está en los lazos sólidos, evangélicos y afectivos que entre nosotros se crean. Llevamos unos días aturdidos por cómo Ángel nos dejo, sencilla y primordialmente porque lo queremos, porque los religiosos además de servir desde nuestros carismas, los celebramos en la armonía y la complementariedad de la comunión. No es cierto, no lo puede ser, que los religiosos somos impasibles o tristes. Que no sepamos querernos. Nos necesitamos, nos ayudamos y complementamos y cuando llega la muerte, nos lloramos. Ángel nos ha recordado a la comunidad de Buen Suceso, que la comunión y la sinergia es el brillo real al servicio de la vida religiosa.

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La erótica de los papeles

Escrito por Jesús Garmilla.

Hace ya varias décadas, cuando el inolvidable Pablo VI escribió su “Populorum progressio” en 1967, corrió un chascarrillo en los ambientes clericales: se hablaba de la “papelorum progressio”, remedando el título de la gran encíclica social de Montini. Han pasado, por tanto, muchos años, incluso décadas, desde que el tema de los “papeles” como una especie de escenografía inevitable en la pastoral, especialmente en el ámbito sacramental, preocupaba a los sacerdotes del momento. Los “papeles”, la burocracia, la “administración” de la vida sacramental, parecían aspectos insustituibles y hasta imprescindibles en toda praxis de la vida cristiana.

Tengo la sensación de que seguimos igual, incluso peor. Al menos en la mayoría de nuestros laicos, esos que llamamos -no sé muy bien por qué se les adjetiva sólo a ellos de este modo- “los fieles laicos”, el tema de la necesidad de papeles sigue teniendo cierta importancia. También entre los clérigos, por supuesto, y seguramente con más ahinco y notoriedad. Es habitual que cuando un matrimonio viene a solicitar el bautismo para su niño/a la pregunta que no falta es: “¿qué hay que traer?”.  O cuando una pareja viene a solicitar el sacramento del matrimonio, tampoco se echa en falta una inquietud similar: “¿qué hay que hacer para casarse?”. Lógicamente, en estos casos, como en otros, se está pensando en papeles, certificados, partidas, documentos, autorizaciones, y en ocasiones, un sin fin más de “papelorum”.

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¿Dónde están las llaves?

Escrito por Manuel Romero.

Hoy Nati nos ha pedido dejar las llaves de su casa en el convento. Dice que se está haciendo mayor, que no tiene familia en Madrid, que se le olvidan las cosas y que no sabe en qué momento va a salir sin ellas y quedarse en la calle. Le digo que sí, pero que espere a que lo comente a la comunidad.

Así que, en el comedor, cuando estamos reunidos los cinco les transmito la petición. ¡Claro que sí! -dice mi superior-, y uno a uno van dando relación de las llaves de familias que nos las han dejado en depósito. ¡Bendito sea Dios! ¡Medio barrio! Y la verdad es que no en todos los casos son mayores o no tienen familia.

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Tiempo de sumar

Escrito por Gema Juan.

«Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.

El que agradece que en la tierra haya música.

El que descubre con placer una etimología.

Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.

El ceramista que premedita un color y una forma.

El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.

Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.

El que acaricia a un animal dormido.

El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.

El que agradece que en la tierra haya Stevenson.

El que prefiere que los otros tengan razón.

Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo».

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No hay sacramento sin Palabra

Escrito por Martín Gelabert.

Pongo Palabra con mayúscula porque me refiero a la Palabra de Dios. Aunque por otra parte, esta Palabra siempre nos llega con minúscula, a través de palabras humanas. Desde el punto de vista cristiano, las palabras humanas de la Biblia son las que mejor expresan la Palabra de Dios. Pero esta no es exactamente la cuestión que me mueve a escribir este post. Lo que me mueve es una discusión de la que fui testigo presencial. Contaba un sacerdote que, tras una boda con Misa celebrada un sábado por la tarde, en la que las lecturas habían sido las de “la boda”, alguien le preguntó si esa Misa “valía” como Misa del domingo. A partir de ahí aparecieron distintas opiniones: uno decía que “no valía”, porque las lecturas no habían sido las de la Misa dominical. Otro dijó, para justificar su opinión de que esa Misa sí valía como Misa del domingo, que lo que importaba en la Misa no eran unas u otras lecturas, sino “la consagración”.

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A Dios lo que es de Dios

Escrito por Miguel Tombilla.

En tiempos de Jesús como hoy en día el dinero tiene esfinges, cuños, procedencias. En estos momentos también hay muchos que siguen poniendo a prueba el Reino con preguntas capciosas, con intentos de cohabitar con el poder. Es cierto que el trasfondo del Evangelio es la adoración al Emperador que era considerado “dios”, ahí la trampa de los fariseos. Pero hoy el dinero sigue siendo “dios”, la omnipotencia de ese poder de servicio en el que hay que hacer una elección: Dios o dinero.

No el dinero para vivir con dignidad y aquel que se comparte, pero sí esa fuerza del siempre más, del no me llega, del pisar y acaparar, del no mirar a los lados para ver, aquí y allá, tantos hombres y mujeres que no tienen ni lo necesario.

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¿Qué Vida Religiosa reflejan los jóvenes del S. XXI? Perfil de los jóvenes religiosos de hoy. La formación en la fidelidad

Escrito por Editor.

El día 9 se celebró la segunda conferencia ofrecida por la Revista Vida Religiosa con motivo del Año de la Vida Consagrada. El ponente, Pascual Chávez, ex-Rector Mayor de los Salesianos, desarrolló una cuestión de primer orden. ¿Por dónde orientar el diálogo sincero de las congregaciones con los jóvenes?. La respuesta fue tan buena que el Salon de actos se quedó pequeño. Ofrecemos un extracto de la conferencia que aparecerá publicada, en su totalidad, en nuestra Revista próximamente.

He sido invitado a hablar de un tema que, aunque con un título diverso, ha sido enfrentado en diversas ocasiones por la Unión de los Superiores Generales, especialmente después del Congreso de los Jóvenes Religiosos. En la asamblea de noviembre de 1997, que tuvo como tema “Hacia el porvenir con los jóvenes religiosos – Desafíos, propuestas y esperanzas”, ha intentado conocer mejor la realidad de la nueva generación de religiosos. A esto se añade la reflexión hecha posteriormente en el Congreso Internacional sobre la Vida Religiosa organizado por las dos Uniones USG y UISG en noviembre de 2004 con el tema “Pasión por Cristo, pasión por la Humanidad”.

Posteriormente, las siguientes asambleas de la USG encararon los temas: “Lo que está brotando” (mayo 2005); “Fidelidad y abandonos en la Vida Consagrada” (noviembre 2005); “Para una Vida Consagrada fiel” (mayo 2006)”. Y aunque no exclusivamente dedicada a los jóvenes religiosos, en noviembre de 2010 concluimos una serie de reflexiones con el tema “Vida Consagrada en Europa: compromiso por una profecía evangélica”. Como se ve, ha habido el esfuerzo por comprender y acompañar mejor la novedad que la vida consagrada en general está viviendo, y, en particular, la encarnada por los jóvenes religiosos.

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VR 70 años

Escrito por Administrator.

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Dios no es tu rival... o sí

Escrito por Manuel Romero.

En mi tierra -tierra de vino- los racimillos de cuatro uvas que salen en algunos sarmientos y que nunca maduran son “grumos”; aquí aparecen como agrazones. Son un fracaso para el que cosecha ya que la vid se ha quedado con todo el alimento para sí.

Yo lo entiendo por ser del pueblo, pero no todo el mundo lo capta hoy. De ahí tanta explicación. Creo que Jesús tenía más frescura y libertad que nosotros. Buscaba ejemplos habituales para explicar el reino de Dios porque conocía bien su tierra y quería a su gente.

Lo que sí se entiende bien es la pretensión de descubrirnos interesados y desagradecidos ante el amor de Dios. Él nos ha cuidado desde siempre -como a la vid- y espera nuestros frutos -uvas-. Pensemos que una vid no es una planta decorativa y nosotros tampoco. Damos fruto en la medida en que estamos vinculados a Cristo. Y esos frutos pertenecen al propietario, ya que hemos trabajado en una empresa que nos ha mantenido y espera el producto de nuestro trabajo.

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