Los héroes no existen

Es el lema de un video del Domund de este año (el enlace lo tenéis abajo). Hace un recorrido por la vida de unos pocos hombres y mujeres que están regalando su vida en pueblos distintos a los que nacimos. Hombres y mujeres generosos. Yo conozco a unos cuantos.

Y es verdad que son como nosotros, carne de nuestra carne, pero con esa rara habilidad de ser muy humanos, de vivir de una manera distinta a la mayoría de nosotros, de encontrar en Dios la fuerza débil de lo que para muchos es heroico.

Son el rostro más hermoso de la Iglesia, aquellos a quienes respetan incluso los más recalcitrantes, pero también aquellos que no tienen demasiada voz al interior de la Iglesia. Si ellos nos contasen, si ellos redactasen documentos, si ellos pudieran hablar en nombre de…, muchas cosas superficiales serían distintas y las profundas serían un poco más sencillas de compartir. Son testigos, hombres y mujeres de fe expertos en humanidad.

Nos sacan unos segundos de nuestras comodidades y mediocridades, nos llevan de la mano por rutas de abandono y de donación, nos cuentan sin palabras que otro mundo allá  (geográficamente) es posible y que el de aquí (también geográficamente) habría que cambiarlo.

Y nos hacen ver a Dios con su rostro más íntimo, con el del que tiene hambre o está desnudo o en la cárcel o enfermo… Y aquí (otra vez geográficamente) nos agradecen que sigamos caminando, que sigamos soñando y creyendo, que aquí sigue siendo necesario nuestras presencias y trabajos y desvelos. Tampoco nosotros somos héroes y nos falta bastante de humanidad, pero también estamos en camino, aquí. No sólo es cuestión de geografía, es cuestión debida y de vida.

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