FMI

Perdonad que hoy no tome el texto evangélico (a algunos les encantará), pero creo que es de ley hablar de unos señores y señoras que nos van a dictar a la parte Sur de Europa (siempre la más débil) la política y las medidas sociales que se han de tomar en unos cuantos años: el FMI. Por ahora ya «recomiendan» que se suba el IVA y se bajen los sueldos públicos.

Es la manera de actuar en la sombra, de gobernar sin el beneplácito del pueblo, de tiranizar mediante el argumento todopoderoso de los créditos (algunos recordaréis la campaña del 0,7 que estaba unida a la condonación del los créditos a los países en vías de desarrollo y que los convertía en marionetas de este sacrosanto impero FMI, pero eso nos quedaba muy lejos geográficamente)

NO es que la banca tenga que devolver la millonada que se les prestó por su mala gestión de lo que tenían entre manos para enriquecese sin medida con nuestros ahorros. No. Es que ahora tenemos que pagar todos esos platos que rompieron solo unos pocos, no porque necesitasen comer sino por la más vergonzante gula. Y los que peor quedan son los más débiles, como siempre.

FMI o SPQR (Senatus Populusque Romanus o El Senado y el Pueblo Romano) emblema portado por las legiones romanas y seña de identidad del Imperio (más tarde lo recuperaría Mussolini), que cuando aparecía por las tierras conquistadas despertaba el miedo y dejaba atónitos a esos habitantes que no daban crédito a lo que les estaba sucediendo. Un poder que provenía de un lugar desconocido y que en nombre de la civilización reclamaba lo suyo para ellos. Unos pocos se convertían en ciudadanos de primera y unos muchos se quedan viendo esas cuatro letras boquiabiertos y sin una moneda o tierra o ganado o vida que llevarse a la boca.

Más tarde surgió esta otra frase que releía las cuatro letras en italiano: «sono pazzi questi romani» es decir: Están locos estos romanos, que nos suena de los cómics de Asterix y Obelix.

Hoy, como en el imaginario de Uderzo, quizás estemos llamados a la resistencia activa. Ojalá que encontremos la poción mágica.

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