OTRA POSTAL DE NAVIDAD

Tras los días ruidosos de estas fiestas, encuentro un rato de silencio y paz. Me vienen nombres, recuerdos de intensidad de estos últimos días. Y, sobre todo, me viene agradecimiento y reconciliación porque, un año más celebramos la esperanza, ahondamos en lo mejor del ser humano, vivimos la encarnación de Dios. Es verdad que, a veces, me enfado porque no veo señales, signos y gestos que nos remitan al misterio. Pero hay días que son para enmarcar, hay personas y momentos para guardar y llevarlos siempre en el bolsillo, en la libreta de la esperanza. Hoy quiero compartir algunos de esos nombres que Dios pone como una música de fondo a esta tarjeta de Navidad, triste y alegre, que es la vida.

El primero es Charo, una persona mayor, de unos ochenta y… que va a un centro de día cercano. Cuando le preguntamos con quién iba a pasar la Noche Buena, nos respondió que con su marido. Nos miramos y al principio pensamos que le estaba fallando la memoria –su marido había fallecido doce años atrás-, ella debió leer nuestra cara de sorpresa y dijo: “Siempre estas fiestas las paso con mi marido, cenamos juntos… pongo su foto, con una amplia sonrisa encima de la mesa y …”. Ella decía que tenía sobrinos y familiares que la invitaban pero que esa noche era para su marido… Era la persona que más la había querido en este mundo y quería esa noche, recordar el amor que sentía por él y no distraerse en otras cosas.

Otro nombre es el de Eugenia, una religiosa-todoterreno de las que pisan fuerte por donde pasa y deja huella… hace años vino de África para cuidar a su padre muy enfermo. En los días previos a la Noche Buena, le avisan que su padre está peor, con lágrimas en los ojos se despide de nosotros y coge el tren que la llevará hasta él. Tratamos de consolarla, pero ella sabe de quién se ha fiado y aunque le asoma la tristeza por la mirada, la confianza envuelve todo el momento. Su padre está en manos de Dios. Así pasa la Noche Buena con el hilo de vida del ser que un día le regaló parte de la gran persona que hoy es.

El tercer nombre es Rita, otra anciana que vive sola y que apenas puede moverse. No tiene familia aquí y los vecinos la cuidan como pueden. Nunca le falta una mano amiga que le haga la compra o que le facilite un plato caliente. En la misa del Gallo la vi en primera fila, estaba radiante con una sonrisa enorme… al ver mi cara de sorpresa, sonría más hasta que la abordé. Me presentó a su amiga Susana quién la había llevado a su casa a cenar y quién después de la cena la había traído a misa, aunque la amiga no era muy creyente sabía cuanta ilusión le hacía. Así después de unos cuantos años Rita podía celebrar la eucaristía de la víspera de Navidad.

Son fotos o postales que me recuerdan que es posible hacer las cosas de otro modo. Rescatar a Dios del olvido, recrear su nacimiento, pero sin grandes alharacas, ni titulares ni notoriedad. Son gente anónima, que vive escondidamente pero que en la Noche Buena encienden una luz que culmina el Adviento. Que han entendido la urgencia del encuentro, la necesidad de salvación que tiene el ser humano. Que recrean, a veces sin saberlo y otras sin pensarlo, el misterio de Belén. Ah! Y no hacen grandes documentos, ni dedican días a la reflexión… simplemente se dejan llevar por la corriente del Evangelio que sopla con fuerza dentro de cada uno de ellos.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Empiezas tú…

Este fin de semNueva imagenana hemos tenido un encuentro de catequistas para preparar el curso, programar, fijar agendas y también para estar juntos y compartir la alegría de la fe. El domingo con la eucaristía, después de escuchar el evangelio hicimos silencio. Y comenzaron a hablar los gestos. Primero empecé atando el cordón de las botas a una catequista, tras unos segundos de titubeo ella entendió y ofreció su jersey a una monitora que tenía frío, ésta se puso de pie y le regaló un abrazo a un chico, éste se volvió y le dio su pulsera a otra catequista que se acaba de incorporar… así hasta que la cadena de favores terminó donde se había iniciado.

Nadie explicó el símbolo, nadie dijo qué había que hacer, pero todos intuyeron que se trataba de seguir transmitiendo lo que a ellos se les había dado gratis. Y entonces, en el compartir, nos dimos cuenta de que la fe es un poco así, un poco grano de mostaza pequeño y vulnerable, pero que encierra la inmensidad cuando lo ponemos a funcionar. Esa fe la han recibido gratis, y quieren regalarla gratis. Ser testigo y compañero de fe es un don que necesita hacerse también arte. Y nadie mejor que los jóvenes para transmitir a los jóvenes. Con sus lenguajes, con sus modos comunicativos, con sus ausencias y lagunas, con su impronta y su sello ya están siendo dignos y anónimos protagonistas de esta historia que trata de construir y afianzar lo que ya Jesús nos legó: su Reino.

Al final acabamos leyendo este texto del Papa Francisco dirigido a los catequistas el 29 de septiembre de 2013:

1. «¡Ay de los que se fían de Sión,… acostados en lechos de marfil!» (Am 6,1.4); comen, beben, cantan, se divierten y no se preocupan por los problemas de los demás.

Son duras estas palabras del profeta Amós, pero nos advierten de un peligro que todos corremos. ¿Qué es lo que denuncia este mensajero de Dios, lo que pone ante los ojos de sus contemporáneos y también ante los nuestros? El riesgo de apoltronarse, de la comodidad, de la mundanidad en la vida y en el corazón, de concentrarnos en nuestro bienestar. Es la misma experiencia del rico del Evangelio, vestido con ropas lujosas y banqueteando cada día en abundancia; esto era importante para él. ¿Y el pobre que estaba a su puerta y no tenía para comer? No era asunto suyo, no tenía que ver con él. Si las cosas, el dinero, lo mundano se convierten en el centro de la vida, nos aferran, se apoderan de nosotros, perdemos nuestra propia identidad como hombres: el rico del Evangelio no tiene nombre, es simplemente «un rico». Las cosas, lo que posee, son su rostro, no tiene otro.

Pero intentemos preguntarnos: ¿Por qué sucede esto? ¿Cómo es posible que los hombres, tal vez también nosotros, caigamos en el peligro de encerrarnos, de poner nuestra seguridad en las cosas, que al final nos roban el rostro, nuestro rostro humano? Esto sucede cuando perdemos la memoria de Dios. Si falta la memoria de Dios, todo queda comprimido en el yo, en mi bienestar. La vida, el mundo, los demás, pierden consistencia, ya no cuentan nada, todo se reduce a una sola dimensión: el tener. Si perdemos la memoria de Dios, también nosotros perdemos la consistencia, también nosotros nos vaciamos, perdemos nuestro rostro como el rico del Evangelio. Quien corre en pos de la nada, él mismo se convierte en nada, dice otro gran profeta, Jeremías (cf. Jr 2,5). Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, no de las cosas, no de los ídolos.

2. Entonces, mirándoles a ustedes, me pregunto: ¿Quién es el catequista? Es el que custodia y alimenta la memoria de Dios; la custodia en sí mismo y sabe despertarla en los demás. Qué bello es esto: hacer memoria de Dios, como la Virgen María que, ante la obra maravillosa de Dios en su vida, no piensa en el honor, el prestigio, la riqueza, no se cierra en sí misma. Por el contrario, tras recibir el anuncio del Ángel y haber concebido al Hijo de Dios, ¿qué es lo que hace? Se pone en camino, va donde su anciana pariente Isabel, también ella encinta, para ayudarla; y al encontrarse con ella, su primer gesto es hacer memoria del obrar de Dios, de la fidelidad de Dios en su vida, en la historia de su pueblo, en nuestra historia: «Proclama mi alma la grandeza del Señor… porque ha mirado la humillación de su esclava… su misericordia llega a sus fieles de generación en generación» (cf. Lc 1,46.48.50).

En este cántico de María está también la memoria de su historia personal, la historia de Dios con ella, su propia experiencia de fe. Y así es para cada uno de nosotros, para todo cristiano: la fe contiene precisamente la memoria de la historia de Dios con nosotros, la memoria del encuentro con Dios, que es el primero en moverse, que crea y salva, que nos transforma; la fe es memoria de su Palabra que inflama el corazón, de sus obras de salvación con las que nos da la vida, nos purifica, nos cura, nos alimenta. El catequista es precisamente un cristiano que pone esta memoria al servicio del anuncio; no para exhibirse, no para hablar de sí mismo, sino para hablar de Dios, de su amor y su fidelidad. San Pablo recomienda a su discípulo y colaborador Timoteo sobre todo una cosa: Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, a quien anuncio y por el que sufro (cf. 2 Tm 2,8-9). Pero el Apóstol puede decir esto porque él es el primero en acordarse de Cristo, que lo llamó cuando era un perseguidor de los cristianos, lo conquistó y transformó con su gracia. El catequista, pues, es un cristiano que lleva consigo la memoria de Dios, se deja guiar por la memoria de Dios en toda su vida, y la sabe despertar en el corazón de los otros. Esto requiere esfuerzo. Compromete toda la vida. El mismo Catecismo, ¿qué es sino memoria de Dios, memoria de su actuar en la historia, de su haberse hecho cercano a nosotros en Cristo, presente en su Palabra, en los sacramentos, en su Iglesia, en su amor? Queridos catequistas, les pregunto: ¿Somos memoria de Dios? ¿Somos verdaderamente como centinelas que despiertan en los demás la memoria de Dios, que inflama el corazón?

3. «¡Ay de los que se fían de Sión». ¿Qué camino se ha de seguir para no ser «superficiales», como los que ponen su confianza en sí mismos y en las cosas, sino hombres y mujeres de la memoria de Dios? En la segunda Lectura, san Pablo, dirigiéndose de nuevo a Timoteo, da algunas indicaciones que pueden marcar también el camino del catequista, nuestro camino: Tender a la justicia, a la piedad, a la fe, a la caridad, a la paciencia, a la mansedumbre (cf. 1 Tm 6,11).

El catequista es un hombre de la memoria de Dios si tiene una relación constante y vital con él y con el prójimo; si es hombre de fe, que se fía verdaderamente de Dios y pone en él su seguridad; si es hombre de caridad, de amor, que ve a todos como hermanos; si es hombre de «hypomoné», de paciencia y perseverancia, que sabe hacer frente a las dificultades, las pruebas y los fracasos, con serenidad y esperanza en el Señor; si es hombre amable, capaz de comprensión y misericordia.

Pidamos al Señor que todos seamos hombres y mujeres que custodian y alimentan la memoria de Dios en la propia vida y la saben despertar en el corazón de los demás. Amén.

 

 

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

“AQUÍ ES NORMAL”

Hace unas semanas conviví en una de las comunidades de mi congregación por unos días. Ello me permitió conocer mejor la realidad de lo que viven mis hermanos, las dificultades y los desafíos de la vida religiosa en una “cara” concreta de la provincia. Esta comunidad insertada en la periferia -no de la teología sino de la realidad- está situada entre un polígono industrial y un barrio donde se pasa droga, hay redadas policiales un día sí y otro no, y un alto riesgo de exclusión social. Pues bien, allí, con una presencia humilde y callada están estos tres religiosos.

Una noche, después de la celebración de la eucaristía, me quedé hablando largo rato con un grupo de jóvenes en la entrada de la casa. Era de noche, pero todavía había bullicio parroquial, personas que entraban al despacho, personas que salían con cosas… Era de noche. De repente ese bullicio anónimo captó mi atención y pude entresacar algunas instantáneas mientras conversaba. Vi a un padre de familia que salía con una barra de pan bajo el brazo, luego, a los diez minutos, una pareja con una niña de dos o tres años entraba con una bombona de butano vacía -se notaba por el poco peso- y al rato salía con la bombona llena. Era de noche. Los jóvenes captaron mi sorpresa y sólo me dijeron: “aquí es normal”.

En aquel lienzo oscuro estas personas fueron tomando forma y cuerpo de luz de una de las parábolas del Reino que he tenido la dicha de presenciar últimamente. Donde la casa de Dios es la casa de todos y donde los misioneros comparten lo que son y lo que tienen. No era asistencialismo nocturno, ni siquiera era el despacho de Caritas, era la comunidad que compartía y ofrecía.

Poco después, antes de que me venciera el sueño, pude dar gracias a Dios por hacerme testigo de este lienzo de luz y oscuridad sin terminar que es su Reino. Y me dije: “Es verdad que somos menos, que discutimos demasiado, que hay incomprensiones y sufrimiento. Pero no es menos cierto que la vida religiosa anónima lo está dando todo, no como el rico que da lo que le sobra, sino como el pobre que es capaz de compartir lo poco que tiene…”.

Al día siguiente el agua de la ducha salía fría, muy fría… y me dije: “Aquí es normal”.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

PREJUICIOS Y PEREZA MENTAL

2011-01Nuestro aprendizaje vital no siempre es como nos proponemos, nuestra historia, nuestra vida va siendo también “como se puede”, no siempre “como se quiere”. Hoy me vienen a la memoria personas ancladas en el resentimiento que no han sabido o podido salir de los prejuicios… y desde ellos se sientan plácidamente a ver la vida pasar.

Es una pena que personas entregadas, pierdan energías y renuncien a concebir la vida como lo que es; vivo, dinámico, cambiante, llena de sorpresas. Cuando no se lee la existencia así, sencillamente es que uno se ha “quedado”… y es lo más parecido a un círculo vicioso de desazón y  desesperanza que son los ingredientes fundamentales del pecado.

Cuando creemos en el valor de la vida, llegamos a posibilitar que las personas den lo mejor de sí; sobre todo, abrimos puertas para que sean lo que están llamados a ser. Lo contrario es la actitud de los agoreros; éstos no tienen futuro para sí y, por tanto, tampoco para otros. Suelen ser maestros de expresiones de muerte, como: “¡qué se puede esperar de éste…!” O “ya se veía venir”. El que está ocupado en la predicción o el anuncio de la tragedia para el otro, tiene poco trabajada su propia vida. Es curioso, casi todo en su vida es negatividad que suele proyectar. Se parece mucho a los “trepas” que denunciaba el Papa Francisco hace poco, son las vidas sin fe, que se han quedado entre nosotros, sólo para juzgar y despreciar a quienes no piensan como ellos.

Cuando nos paramos a pensar qué nos pasa o qué medicina necesitan nuestros dinamismos de vida religiosa, tengo la sensación de que nos aplicamos remedios caseros o de “uso externo”. Tenemos, sin embargo una dolencia interior que, en concreto, la vida religiosa, no puede digerir; personas que tienen el corazón viciado, sin oxígeno ni luz. Desde él leen la vida, asumen la programación, anuncian y hasta parece que predican; desde él, sobre todo, viven denunciando. No se soportan y consiguen hacer difícil y cuesta arriba lo que deberían ser expresiones claras del Reino: la vida de misión y comunión. Con toda franqueza, más que los años o los pocos que somos, en la vida religiosa, la enfermedad la proporcionan  quienes sólo «se han quedado». Quienes no se preguntan diariamente en quién o en qué creen; quienes tienen divido el corazón en parcelas no comunicadas entre los que aman y los que odian; quienes no están dispuestos a cambiar ni a recibir los cambios de otros. La enfermedad está, desgraciadamente, bastante extendida. No es una epidemia. Pero hay que estar atentos. No es cuestión de edad, hay mayores con el corazón muy sano y recién llegados con el corazón atrofiado.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

NO SE MUERE… SE VA

Cuando parece que todas las noticias están previstas, negociadas y casi impresas antes de salir, llega un Papa y nos sorprende. Nos sorprende por lo novedoso y poco habitual que alguien que se sienta en un cargo con posibilidad de mantenerse de por vida decida abandonar, retirarse para orar y estudiar. No abandona porque haya encontrado otro “puesto” mejor o porque le necesiten en otro sitio o vaya a ocupar otro papel más “importante”… sino porque en pleno uso de sus facultades se ve sin fuerzas para ejercer el ministerio petrino en la Iglesia. Casi nada.

Desde luego todo indica que estamos ante una persona querida y escuchada por Dios.   Y es que sólo las personas que viven su ministerio cerca de Dios pueden sorprendernos. Los que escuchan, piden luz; los que no confían sólo en sus fuerzas, sólo ellos son los habitados por el misterio; los que viven referidos a un Alguien, a Otro, que reconocemos como Dios, y es Él el que realmente configura y da forma a nuestra vida, a nuestras decisiones y nuestras opciones.

Benedicto XVI se va. Cargado de dignidad y humildad. El golpe de efecto de esta renuncia valida un pontificado nada fácil. El hombre se reconoce como eso, solo hombre, y sabe a Dios como el único y verdadero hacedor de todas las cosas.

Sin embargo, las noticias además de saberlas y reconocerlas pueden ayudarnos a confrontarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno. No faltará, desde dentro de la Iglesia, quien eche balones fuera y diga que deberían aprender también los políticos y monarcas, los banqueros y poderosos… pero ¿y a qué esta noticia? ¿Por donde la tomamos? ¿Nos servirá para cuestionarnos algo o alguien? ¿Me estará diciendo algo a mí?

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

La vida en fragmentos

El evangelio de este domingo, comienzo según san Lucas, nos habla de alguien que se dispone a narrar una historia grande, compleja y a la vez, tierna y sencilla… para dar a “conocer la solidez de lo acontecido”. Al leer este pasaje de la Palabra, me veo un poco “evangelista”, como Lucas, que se dispone a narrar el tránsito de Jesús por la vida, a rememorar, recordar y revivir.

Y Jesús, que trasciende la historia y la plenifica, no sólo pasó sino que pasa también por mi vida. Hago silencio, recuerdo y siempre percibo su presencia, unas veces de forma confusa, otras de forma vaga, enmarañada otras, sin embargo, con nitidez, con fuerza, con pasión, dando libertad y vida. Y recuerdo personas y acontecimientos que me hicieron “darme cuenta” de que era Él, el Dios de la vida, el que estaba atravesando mi parcela, y lo mejor de todo es que, todavía hoy, pasa.

Me gustaría invitaros a hacer este ejercicio coger boli  y papel y manos a la obra escribir nuestro “particular evangelio según…” que narre, no otra cosa, que el protagonismo de Jesús en nuestra vida. No sólo mis batallitas biográficas, mis desdichas, aventuras y miedos. Sino sobre todo cómo Jesús se ha hecho vida en mí. Será un relato con un Jesús a veces “milagrero”, otras veces “andará sobre las aguas”, otras “curará” y otras simplemente estará. Y esa historia, tu historia forma parte de otra, más común, más global, si quieres, y más anónima. Que se une, se funde y se injerta con la de todos los seguidores de Jesús, que han leído su vida en clave de salvación y entrega, donación y paso.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

VIENE

Un año más se acerca el tiempo de Adviento. Faltan pocos días para empezar el nuevo ciclo litúrgico con el que se inaugura la esperanza para la humanidad, este tiempo tan significativo y simbólico para la vida de todo creyente y de los religiosos y religiosas en particular. Pertrecharnos de esperanza, de sentido, de presencia… seguros en la certeza de que Jesús viene para ser esperanza “contra toda desesperanza”.

Cuando nos disponemos a preparar con mimo la corona, los símbolos, imágenes y oraciones que acompañarán nuestro Adviento nos encontramos con las calles repletas de adornos navideños, loterías, alumbrados…

Parece que hoy, hombres y mujeres, necesitamos vivir acontecimientos de alta intensidad, muchos y variados, no caben los períodos intermedios, los procesos… todo tiene que ser aquí y ahora. Sin embargo, nuestro Dios necesitó preparar un hogar, un pueblo, un escenario donde nacer y vivir, unos treinta años para ejercer su ministerio público, estar en el desierto, silencios y palabras, tiempos y espacios… Posiblemente necesitemos percibir el tiempo no como una amenaza voluble sino como un lugar ancho de espera donde se armonicen personas, rostros, gestos, escucha, recogimiento, contemplación…

Quizá nuestras agendas estén ya programadas y llenas de grandes acontecimientos hasta 2015. Pero tal vez no hemos anotado cuándo vamos a “perder el tiempo”. Y así, aunque afirmemos que vivimos en una sociedad sin tiempo, nosotros, el nuestro, lo tenemos a buen recaudo.

La sorpresa y la esperanza caben en el Adviento. No adelantemos acontecimientos. Aunque oigamos villancicos en Adviento o saetas en Navidad… tiempo al tiempo.

Feliz Adviento 2012.

 

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

El difícil equilibrio

Afirmaban los clásicos que en el término medio está la virtud. Volver atrás la mirada para comprender un presente incierto, es muy necesario. Las noticias nos envuelven en una vorágine difícil de interpretar. Cifras y más cifras, sin sentimientos, nos pueden alejar de una realidad absurda y difícil: en los tiempos que corren y en este nuestro país, se pasa hambre.

Los medios de comunicación, al lado de los grandes datos macroeconómicos transmiten que, por primera vez después de lustros, se cometen hurtos de alimentos de primera necesidad. En esta situación, la Iglesia y en ella cada forma de vida: sacerdotes, laicos y religiosos, nos sentimos evaluados, en el interior, con una pregunta radical… ¿Qué estoy haciendo por esta realidad? ¿En qué ha cambiado mi estilo de vida? No podemos contentarnos con almacenar datos, tener conocimiento del alcance de la crisis o saber dónde están los focos de la debilidad.

Es terriblemente injusto el clamor de algunos demagogos cuando afirman que la Iglesia es un bien innecesario que permanece mudo en esta situación. No es verdad. La comunidad cristiana está hablando. Lo hace como tiene que hacerlo en los lugares donde no hay pasarelas, ni flases… donde no hay notoriedad. El bien que hace la Iglesia no es, ni debe ser noticia, porque el bien es su razón de ser. Con todo, es necesario en esta situación ambigua y de vértigo, traer a la luz los comedores sociales donde cada día se da la multiplicación de los panes; las casas de acogida de niños en las que el milagro llega a sus familias; la mano de Cáritas que suaviza el golpe brutal del paro; los ancianos abandonados que siguen gozando de la vida gracias a la palabra y la mano amiga de tantas religiosas… Hay que recordar que buena parte de la Iglesia hace mucho tiempo que está sofocando la pobreza antes de que llegase el grito de la crisis…cacareado por quienes no están dispuestos a cambiar de vida.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

EL LIDERAZGO DE LA “ROJA”

El fútbol ha copado los informativos de los últimos días y ha dado un respiro a las malas noticias. Las calles se han llenado de gente de todo tipo unidos por un motivo: agradecer y celebrar la victoria futbolística y todo lo que ello conlleva. Y es que un deporte ha conseguido aunar los colores más diversos y los criterios más opuestos. Pero, más allá del análisis sociológico, me interesan los ingredientes de este grupo de jóvenes triunfadores. He seguido los partidos con asiduidad y lo que siempre han destacado los comentaristas deportivos es el buen entramado del grupo, el “buen rollo” entre ellos, prueba de ello es como pasan unos a otros, como Torres cede un gol a Mata, o Casillas dice que no hay que cebarse con el contrincante… 4-0 ya está bien. Y es que, lejos de protagonismos individualistas como la Portugal de CR7 o la Italia de Balotelli, en la selección española no encontramos grandes protagonistas, sólo hay uno grande y ese es el equipos… y esto es como conseguir la cuadratura del círculo.

Siempre vemos en un segundo plano a un señor mayor, Vicente del Bosque, tranquilo y afable sembrando confianza y respeto, que da al equipo el poso que la juventud todavía no tiene. El seleccionador me evoca el estilo de liderazgo que necesita hoy la vida religiosa, sin imponer, con mano blanda pero siempre ahí, permitiendo que cada uno de lo mejor de sí. Un autentico “mecenas” que en los tiempos que corren es rara avis porque lo más frecuente es buscar el propio protagonismo la notoriedad y el aplauso. La selección española nos muestra que con esfuerzo y sentido, nosotros diríamos comunidad, es posible el presente creativo y el futuro alentador.

En medio de un ambiente turbulento de crisis una vez más y gracias al contraste que nos ofrece la gesta de la Roja, descubrimos que la crisis tiene un origen ético, de valores, de falta de aunar voluntades en pro de un proyecto común… Definitivamente la crisis es de identidad y pertenencia.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

¿HASTA DÓNDE PUEDO LLEGAR?

Hace unas semanas tuvimos una excursión con un grupo de matrimonios que acompaño. Fue un día de campo distendido y alegre. A la salida también nos acompañaban varios niños, que iban al campo por primera vez. Observando sus reacciones y comportamientos me di cuenta que uno de ellos preguntaba constantemente a su padre: ¿hasta dónde puedo llegar? El padre establecía una meta y Pablo salía corriendo hasta que llegaba al hito indicado, una vez allí se volvía y otra vez gritaba: ¿Y ahora hasta dónde? El padre podía indicarle el camino de vuelta, si había algún peligro o se alejaba demasiado, o establecer otra meta, y para el niño aquello se convirtió en un juego extraordinario y feliz. Pablo tenía claro que quién establecía sus límites y posibilidades, no era otro que su padre. Los demás estábamos allí pero en un segundo plano, aunque a veces hiciésemos algún tipo de indicación o referencia para interferir en su plan, él nunca lo aceptaba.

Esta anécdota, con pregunta incluida, se me quedó grabada. De alguna u otra forma, todos hemos hecho “ejercicio” de límites, unas veces con más éxito, otras con menos… Pues no siempre una voz tan nítida aparece susurrándonos hasta dónde y cuándo. Esta pequeña historia me hizo recordar también la figura de Jesús en el evangelio de Juan, donde se nos muestra en continua referencia a su Padre (esta palabra aparece 115 veces). Y en ese momento intento imaginar y visualizarme a mí mismo a la hora de tomar decisiones, de discernir, de optar… ¿dónde encuentro esa voz? ¿qué o quién establece mis límites? Optar por Jesús y el anuncio del Reino requiere un ejercicio diario y cotidiano, a veces, más difícil y complicado que el de una vez para siempre. Disponerse a entrever la voluntad del Padre, no siempre es un ejercicio fácil, requiere silencio, encuentro, presencia, aceptación… y por qué no también, como Pablo, mucha ilusión y alegría.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario