HAY DÍAS QUE…

Los días, por muy organizados que se presenten en nuestras agendas, nos sorprenden gracias a Dios. Hay días con tiempos anodinos, experiencias que se prometían felices y resultan aburridas, encuentros de los que se esperaba demasiado y se encuentra demasiado poco, personas que se presentaban con halo de misterio y no hay más que carcasa. Y personas imperceptibles que te sorprenden.

De un tiempo a esta parte me doy cuenta que el mejor encuentro, el mejor día es aquél en el que un ser humano se pone, con su verdad por delante y la comparte, la narra…. Son días de una intensidad especial, de un cansancio feliz. Pero sobre todo, son momentos en los que se agradece poder ser testigo del misterio de la vida de las personas. Es un  pisar terreno sagrado habitado por la escucha y silencio. Es permitir que broten palabras cuando te has puesto en su piel, cuando ese sufrimiento, esa experiencia de gozo la has hecho también un poco tuya y has pedido a Dios que ilumine tu corazón y tu mente para acompañar, para impulsar a la Vida y para decir una palabra que no suene a consuelo, a resabida, a no tengo tiempo… sino a estoy contigo.

Hoy traigo a personas que son “regalo de Dios” porque están encarnando y viviendo ya la profecía del Reino. A veces, sin ellas saberlo han captado lo esencial de la fe, del vivir desde Dios. Su vida se convierte en parábola y en sustento de otras historias de fe no siempre fuertes. Hoy resuenan nombres y apellidos que me impulsan a la vida, la anciana con 90 años que ha perdido su hija y no puede dejar de llorar, la madre que tuvo dificultades en su embarazo y por fin ha dado a luz, el niño con su hermano enfermo, el padre con su hija adolescente con problemas en el colegio, la catequista que ha encontrado por fin trabajo, los monitores que se han enamorado… Todos ellos tejen el entresuelo de nuestra fe y de nuestra consagración, que no nos falten nunca.

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Una respuesta a HAY DÍAS QUE…

  1. Raquel Ibarra dijo:

    hay tantos “regalos de Dios” en el día a día…. que la rutina no mate mi capacidad de encuentro…

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