se despertó el sol
en la mañana
y vió que el árbol
había desaparecido,
caminó despacio
y buscó a la serpiente
y al leopardo,
al águila y al cóndor
y vió sus cuerpos sin vida
y lloró tanto
que sus rayos se ocultaron
para siempre
con un velo de lluvia ácida.
Somos responsables de lo que le hacemos a la naturaleza, , ella está puesta en nuestras manos para que la cuidemos y no para desctruirla. Una relación respetuosa con ella nos vuevle más espirituales.
