Tesis con dolores de parto

Alguna vez ya he confesado que la intensidad de mi vida se puede medir por el tiempo que pasa entre un post y otro de este blog. Como se podrá comprobar con facilidad, este último tiempo está siendo, cuanto menos, “apretado”. A los “encantos” del comienzo de curso y a la acumulación de tareas que parece que se concentran en estos meses se le está sumando que mi tesis está con los últimos estertores antes de morir… o mejor, con dolores de parto de una criatura a punto de ver la luz.

Y, cuando en un trabajo tan arduo y prolongado en el tiempo (en mi caso algo más de cuatro años) empieza a verse el final, se mezclan un montón de emociones: vértigo, emoción, agradecimiento… y la sensación de que, por más alegría que dé ver el cercano final de esta etapa vital, lo importante de esta experiencia se juega más en el camino transitado que en el logro final.

Y me da a mí por pensar que, en realidad, toda nuestra vida es algo parecido a una tesis. Un aprendizaje existencial que requiere mucho tiempo, con la consiguiente paciencia para con una misma y para con las circunstancias, una paradójica mezcla de disciplina y flexibilidad que culmina reconociendo que no sabes prácticamente nada de casi ningún tema, pero del que brota el agradecimiento por lo vivido. Lo mejor es que, cuando tengamos que defender la tesis de la vida, vamos a tener a Quien la defienda por nosotros: el mismo Señor que acompañó escondidamente nuestros pasos cotidianos. Porque, al final, en esta existencia ¿no se trata de gestar una Vida con mayúsculas?

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2 respuestas a Tesis con dolores de parto

  1. Fabiola dijo:

    Mucho ánimo, hermosa…y adelante!
    “Todo tiene su tiempo…”.
    Un abrazo

  2. ma. guadalupe reynoso arenas dijo:

    Qué gusto saber que se acerca “el alumbramiento” como dices tú, de la tesis. Gracias por compartir tu vida, por tu reflexión creyente también compartida. Ánimo en esta etapa que sin duda será intensa… desde lejos te acompaño con mi oración y en la confianza de que estás en buenas manos, las de Él, nuestro Señor Jesús. Un abrazo grande de tu también hermana Guadalupe

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