De atentados y fundadores

Aún no he podido salir del asombro. Esta mañana he celebrado la eucaristía en la parroquia a la que acudo cuando estoy de vacaciones en Bilbao. Mientras media nación seguía conmocionada por los atentados de ayer en Barcelona y todos teníamos el corazón encogido ante tanto sufrimiento gratuito, el sacerdote ha salido al altar diciendo que hoy iba a celebrar una misa votiva en honor de su fundador porque “se podía hacer”.

En ningún momento ha hecho mención a lo que seguramente estaba ocupando la mente y el corazón de cuantos nos reuníamos en la capilla. Ni un recuerdo por las víctimas, ni una petición por la reconciliación… nada que nos hiciera pensar que lo que estábamos celebrando era la vida, muerte y resurrección de Aquél que comparte nuestra condición humana. Nada que nos recordara que los gozos y esperanzas, sufrimientos y alegrías de todas las personas son también las de la Iglesia (cf. GS 1). Eso sí, no ha tenido ningún reparo en pedir a través de su fundador por ellos mismos, por su Congregación y por las vocaciones a su Instituto. No conozco mucho al santo en cuestión, pero me temo que ese buen hombre del s. XVIII se habría sonrojado al descubrir que un “hijo” suyo permanece tan alejado de las inquietudes de la gente corriente.

Quizá algo parecido a lo que mostraba este religioso nos sucede con demasiada frecuencia. Resulta muy fácil resguardarnos de la vida que se cuece a pie de calle escondiéndonos en inalcanzables torres de marfil, olvidarnos de que seguimos a un Jesús que se hizo “uno de tantos” y vibrar más por figuras idealizadas del pasado que por aquellas situaciones que conmovería el corazón de esos mismos personajes. Conmocionada y desconcertada por todo lo sucedido y por esta “peculiar” eucaristía, le pido a Dios que nos permita sentir con la humanidad, descubrir sus huellas también en los periódicos y no mantenernos inmunes ante el sufrimiento humano.

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3 respuestas a De atentados y fundadores

  1. Carles Sanmartín Sisó dijo:

    Hola Ianire.
    Soy un sacerdote diocesano de Lleida y desde hace un tiempo me suscribí a tu blog q encuentro interesante.Gracias.
    Tu última entrada me ha gustado especialmente. Cuanto debemos aprender

  2. molo dijo:

    Gcias. Eran cuántos los comunicantes? “A nuevo vino,nuevos odres…”

  3. irene dijo:

    Kaixo Ianire!

    Me ha gustado mucho esta entrada, en mi parroquia también me siento así a veces cuando parece que los celebrantes no pisan la realidad o sólo comentan lo que les parece… Supliquemos, supliquemos.

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