De recuerdo, olvido y cuaresma

Ayer estuvimos reflexionando en clase de un tema que me resulta apasionante (a mí, claro… quizá a mis alumnos no ¡qué paciencia tienen conmigo!): la memoria. Al hilo de lo que recordamos y olvidamos y de cómo gestiona internet los datos y la dificultad para que se borre nuestras huellas por la red, me atrevo a plantear que sin gestionar con sabiduría ambas acciones no hay posibilidad de redención.

Y es que es de sabios en el arte de las relaciones interpersonales tener claro qué conviene recordar y fortalecer en la memoria y qué es mejor olvidar porque no hacerlo puede generar podredumbre o coarta la capacidad de crecer y cambiar a quienes tenemos cerca. Sin olvido podemos acabar exprimiendo en el apretado corsé de sus acciones pasadas a la gente con la que nos relacionamos o hundiéndonos en el barro de nuestras propias miserias. Pero sin recuerdo dejamos al margen de nuestra existencia las lecciones aprendidas, los pequeños grandes gestos que entretejen los lazos, las palabras y acciones que nos han construido, las verdades compartidas, las certezas fundamentales… Recordar y olvidar lo adecuado es una filigrana de artesanos.

Quizá es una bonita tarea de cuaresma afinar el oído ante Aquél que sí sabe qué recordar (“YHWH se acuerda y nos bendice” Sal 115,12a) y qué olvidar (“¡Yo, era yo quien, por respeto a mí, borraba tus delitos y no me acordaba de tus pecados” Is 43,25).

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3 respuestas a De recuerdo, olvido y cuaresma

  1. Marta dijo:

    Qué gran verdad! Me encanta tu reflexión de hoy. Un beso!

  2. Dorian Gay dijo:

    Recordar y olvidar, vaya tarea.
    Recordar con gratitud las acciones diarias de Dios, ser conscientes de que preside nuestras vidas.
    Olvidar todo aquello que se enquista, que produce rencor, que te impide relacionarte con Dios y con los hombres. No es un olvido “lelo”, es un acto de purificación.
    No podemos llegar a la Pascua, fiesta de la Luz, con esas sombras en nuestro corazón.

    Un abrazo

  3. Guadalupe dijo:

    Hola. Sí, qué importante lo que dices, sobre la necesidad de recordar y olvidar lo adecuado. Por lo pronto, en este año de la misericordia, recordar, gustar a Dios cercano, tierno, gratuito, indulgente sin límite y manteniendo-recordando la alianza de amor conmigo, contigo.

    Gracias, Ianire, por recordarme lo que es preciso recordar y olvidar. Un beso, que la próxima semana santa sea apertura a Él.

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