“Cuando Dios besa a Dios” (Navidad)

Estampas de Navidad

Caricias de Navidad: “Un beso divino” (Navidad)

Cuando Dios fue besado por lo humano y se sintió querido. Navidad, cada año, me revuelve por dentro y se me hace real y evidente en detalles que me sobrepasan y me enternecen de un modo tan entrañable que me hacen desear ser más bueno de verdad, renovarme en los sentimientos mejores, al sentirme tan querido y tan acariciado.

Primera caricia de la vida: En la espera.

Encuentro de Navidad de los jóvenes estudiantes de acción católica, veinticinco años caminando en el deseo de ser y hacer al estilo de Jesús en medio de los institutos y la universidad. Allí están Juanjo y Eva, son animadores de estos jóvenes, antes ellos fueron jóvenes animados, ahora ya profesionales médicos con espíritu y deseos de servir más y mejor, también en grupos de revisión de vida. Pero ahora están en un momento trascendental de sus vidas, tras algunos años de matrimonio, están esperando a César y Ester. El seno de Eva es grande y redondo como el mundo y esta lleno de amor, su rostro de belleza de mujer fecunda que ya aguarda el momento del parto. Toco su vientre y quiero acariciar a Dios en los que ellos esperan y siento que Dios se deja tocar por mi mano, se siente querido, y desde ellos me responde con un beso divino.

Segunda caricia de luz : Tenemos una estrella.

El año pasado estaba recién nacida y era un lucero en el portal, este año ya es una estrellita en el portal de Belén, en su guardería, junto a sus profes, cuidadores y compañeros. Ella se convierte en centro la vida familiar de sus padres –mis sobrinos- y sus abuelos. El punto débil nos llena de fuerza, de ilusión y de vida. No ha dicho, ni ha hecho nada…sólo llorar y reír, pero para nosotros es todo. Lo débil confunde a lo fuerte, Dios está con nosotros. Paula abraza con fuerzas a su madre y le acaricia la cara sonriendo y es una de las imágenes más bellas de Dios que he visto nunca. Y profundizo de un modo nuevo en el texto bíblico, en medio de la guardería, porque “hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”. Y lo hago desde estos días en los que me he visto rodeado de centenas de niños en nuestra parroquia celebrando juntos el misterio de la navidad, con sus catequistas y familiares. Y es que no es Navidad porque haya fiestas, sino que es fiesta porque es Navidad.

Tercera caricia de sencillez en el límite: Los pastores de Belén.

Cada Domingo me dirijo a la Residencia de los Mayores de la Granadilla, es mi lugar de referencia celebrativo dominical más continuada. Allí me aguardan mis mayores para celebrar la vida y no la muerte. Repetimos a coro siempre: “Aquí no hemos venido a morir, aquí hemos venido a vivir”. Y son muchos de ellos los que buscan después de misa para decirme que han disfrutado de la celebración, que eso que yo he dicho lo están viviendo ellos, que esto del Evangelio es verdad. Yo sólo trato de llevar el evangelio a sus vidas, y ellos me responden como los pastores: “fueron y encontraron a María, a José y al Niño acostado en un pesebre como les había dicho el ángel”. El último día que estuve salió Juan a mi encuentro, él tiene sus límites y discapacidad, pero me recibió, abrazó y me besó como a alguien muy querido, y cuando en la homilía pregunté quién y qué iba a ser lo más importante en estos días –mi pregunta era retórica- el gritó: Jesús, Jesús. Nunca creí que entendiera y atendiera, pobre de mí. Y Dios, en él, volvió a besarme como alguien muy querido.

Cuarta caricia de amor puro: “cuando Dios besa a Dios”.

Jueves a las siete de la tarde. Celebración de la Navidad, desde Cáritas, en la parroquia de Guadalupe de Badajoz, acuden el equipo directivo, los trabajadores de Cáritas, algunos voluntarios de las parroquias pacenses, sacerdotes y un buen grupo de acogidos, los residentes del centro hermano. Se forma una verdadera comunidad. Escuchamos la palabra de Dios de un modo creativo y participativo, van entrando los símbolos fundamentales de la navidad: el pan, el vino, las flores… una pancarta que se hace grito profético y eco del Papa Francisco: “Nos han robado la esperanza”… y el niño-Dios viene a esperanzarnos y recuperarnos. Así llegamos al momento central, al gloria de lo humano y lo divino, y un joven acogido en su herida y fracaso, como uno más de la comunidad, se adentra procesionalmente con la imagen del niño desnudo en sus manos. En su rostro muestra huellas de dolor y , al mismo tiempo serenidad esperanzada, sus ojos brillan. Lo porta con una ternura extraordinaria entre sus manos, se acerca a la cuna para depositarlo y, al llegar, se detiene, lo mira fijamente, y le sale de dentro de sus entrañas un beso fuerte y sonoro, no programado, sentido y querido. Ahí, ahí mismo, en esa celebración era Dios quien besaba a Dios, en lo humano, en lo roto, pero sobre todo en lo esperanzado. Devolver la esperanza es el oficio de Dios, se hace carne en cada rostro que vuelve a desear besar desde lo profundo, a sentir cariño e ilusión de una nueva vida, de un nuevo nacimiento.

Cáritas quiere ser el rostro de Dios que devuelve la esperanza y estamos buscando socios que se unan a este oficio divino, únete a esta empresa y serás besado de Dios y tus besos serán divinos como los de este hermano joven al que le vuelven a brillar los ojos por la emoción y los sentimientos de una vida que se sueña ya, como nueva, en su propio corazón.

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