Roberto y Triska (Laudato, si)

ADIOS A TRISKA…
Me parece ejemplar esta reflexión humana, en la despedida de un animal que ha formado parte de la vida de una persona, la de Roberto Vidal, del movimiento de Profesionales Cristianos de Bilbao. Considero que está en la línea que marca y recuerda la encíclica del Papa “Laudato, si”. Gracias Roberto, imagino que muchas personas se sentirán identificados. Yo que te conozco y sé de tu opción creyente de seguimiento de Jesús, en tu opción por lo humano y por la naturaleza, especialmente  por los pobres, heridos y abandonados, pongo tu testimonio al lado de la encíclica para seguirla leyendo con claves de cercanía y verdad. El absoluto sigue manifestándose en las anécdotas de lo diario, lo cotidiano y lo oculto…

Os invito a contemplar estos sentimientos de unidad y unificación:

Ayer tome la decisión de ayudar a Triska, mi perra de 14 años, a morir. No ha sido una decisión fácil. Cogerla en brazos, porque ya prácticamente no podía caminar, meterla en el coche (adoraba el coche! porque era sinónimo de playa, de monte, de pueblo…), llegar al veterinario, estar a su lado hasta que se fue desvaneciendo y saber que ya no hay marcha atrás…Observarla inerte encima de una mesa….

Separarse definitivamente de alguien a quien quieres mucho, sea el ser vivo que sea, siempre es doloroso. En medio de la enorme tristeza, encuentro también el agradecimiento a Triska, porque me ha acompañado durante una etapa importante de mi vida.
TriskaCon ella he paseado, he subido montes, hemos nadado juntos en el rio y en la playa, hemos experimentado el frio de la nieve. Me ha enseñado a ser más paciente, más empático, a expresar más mis sentimientos. He aprendido a comprender a un ser tan radicalmente distinto a mi…y desde esa radical diferencia hemos caminado juntos.

En estos últimos años me ha enseñado a andar despacio, a acompañarla en su fragilidad…a disfrutar de estar sentados debajo de un árbol…sin hacer nada. Este ultimo año, donde cada mes se iba deteriorando mas…ha seguido regalándome la oportunidad de encontrarme con vecinos, o con personas con las que nunca había hablado, y con las que ahora conversábamos sobre aspectos de la vida que habitualmente no suelen ser temas de conversación: la enfermedad, la vejez, la pérdida de autonomía, la fragilidad, la muerte…la tristeza. He conocido historias personales que no se si de otro modo se hubieran dado…

2013-04-28 16.19.20Recuerdo ahora con nitidez muchos momentos vividos con ella: cuando una mañana la fui a recoger de la perrera municipal ( ella y sus dos hermanos habían sido abandonados en una caja de cartón en medio de la calle), la primera vez que descubrió la experiencia de nadar, las mañanas de caminata por el monte Amboto, los fines de semana de turismo rural compartidos con toda la cuadrilla de la Rioja, los momentos de silencio al atardecer cuando sentados uno al lado del otro mirábamos el mar…, su miedo atroz a las tormentas, el gusto por revolcarse en un césped bien cortado, la primera vez que descubrió la sensación de caminar por la nieve, el otoño por los caminos blindados de muros torcidos de piedra en Galicia…

HormigoLa echare en falta durante mucho tiempo, y seguro que no serán pocas la veces que cuando vaya conduciendo levante la vista, mire por el retrovisor interior de coche y no la vea atrás sentada mirado por la ventana…No la encontrare en casa a la vuelta del trabajo, no compartiré ese paseo reparador al final del día, ya no la escuchare por la noche beber agua de su cuenco, ni me despertara a las mañana poniendo su fría nariz en la mía (nunca supe si lo hacía para comprobar si yo estaba despierto o para despertarme!!!)

Ahora solo queda aceptar su ausencia, aceptar ese vacío que inunda lo cotidiano…Hace poco leía una pequeña historia sobre el Papa Francisco. Algunos medios de comunicación cuentan, que estando el Papa en la plaza de San Pedro, se encontró a un niño que lloraba desconsoladamente por la muerte de su perro, arrodillándose junto al niño, para consolarlo le dijo: “un día, vamos a ver de nuevo a nuestros animales en la eternidad de Cristo”.

Seguramente para aquel niño su perro era toda su vida…como para cada uno de nosotros toda nuestra vida tiene sentido desde el compartirla con todos aquellos seres a los que queremos y que nos quieren. ¿Cómo no va Dios a recatar de la muerte todos aquellos seres que han formado parte de nuestra vida, que nos han hecho mejores personas?

Ojala algún día, en algún lugar, de alguna manera, Triska y yo nos volvamos a reconocer.

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