Último número

Monográficos

Facebook

Twitter


Revista Vida Religiosa

Imprimir
PDF

El arte cristiano de morir (Un precioso texto de San Cipriano)[1]

Escrito por José Cristo Rey G. Paredes.

Se trata de un texto de san Cipriano que siempre me ha impresionado y que hoy quiero traer a mi página. Es aplicable no solo a la hora de la muerte, sino a todas aquellas ocasiones en las cuales experimentamos que algo se muere en nosotros, en nuestras instituciones. Una de las virtudes que más resaltan en un cristiano es su capacidad de abordar las situaciones más serias de nuestra existencia: cuando hay que morir. San Cipriano nació en Cartago en torno al 210. A los 35 años fue bautizado y cuatro años después fue nombrado obispo de Cartago. Un año después -a causa de la persecución de Decio, que obligaba a expresar el patriotismo romano adorando a los dioses de Roma- se opuso a ello y se vio obligado a vivir en  clandestinidad y desde ella dirigir la comunidad cristiana. Pasada la persecución mostró misericordia con quienes no habían sido capaces de oponerse a la orden imperial. Defendió el primado de la sede de Pedro en Roma. Tras 8 años de ministerio pastoral fue exiliado. Un año más tarde fue arrestado. Con 48 años, en el mes de septiembre, murió decapitado. A esta gran figura de la Iglesia africana se debe el texto que ahora propongo.

Imprimir
PDF

EL PAPA A LA VIDA CONSAGRADA HOY

Escrito por Editor.

«Sin la oración, el vino se vuelve vinagre»

Ciudad del Vaticano, 27 de noviembre 2014 (VIS).-La Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica ha celebrado su asamblea plenaria reflexionando sobre la actualidad de la vida consagrada en la Iglesia, cincuenta años después de los documentos conciliares ''Lumen gentium'' y ''Perfectae caritatis''. El tema elegido era ''Vino nuevo en odres nuevos'' y el Papa Francisco, recibiendo esta mañana a ochenta de sus participantes, ha basado su discurso en los múltiples significados de esa frase.

Imprimir
PDF

Número de VR Diciembre'2014

Escrito por Editor.

Los fundadores del siglo XXI

Valiéndome del aniversario teresiano, rindo un particular homenaje a la santa reformadora y quiero hablar de la imaginación, «la loca de la casa». Qué necesario es moderarla, pero qué imprescindible urgirla. Nuestros estados políticos, bien gastados, se están quedando sin imaginación, por eso determinadas propuestas populistas –y a mi entender imposibles– encuentran eco mediático, ruido de titulares, con una muy difícil puesta en práctica. Les falta moderación para ser posibles. Ya saben, carecen del menos común de los sentidos…

Pero volvamos a la imaginación y a nuestras familias religiosas. Reparemos en cómo las deseamos y como son. Soñemos imaginando para despertar obrando. Cerremos los ojos y veamos a nuestros fundadores de vuelta a este siglo, a sus calles y gentes. Pasan por las ciudades y pueblos donde estamos y, lógicamente nos ven… Hasta aquí el juego, ahora la pregunta inocente: ¿Se quedarían en nuestras casas? ¿Experimentarían la pasión por la misión en nuestras obras? ¿Sería nuestra comunidad la suya?

Imprimir
PDF

A tiempo

Escrito por Gema Juan.

Estamos a tiempo. No es tarde.

Estamos a tiempo. No es tarde para acercarse al hogar y dejarse abrigar. Ahora es tiempo de tomar lo que nos da este Señor, pues quiere amistades, decía Teresa de Jesús. Llegamos a tiempo para la amistad.

Y no es tarde para vivir la hora que sentimos, para cuidar la tierra y hacer de la vida un himno cotidiano que se renueve cada día. Lo afirmaba el poeta Salinas. Así que llegamos a tiempo para cantar.

Estamos a tiempo. No es tarde para proponer cosas posibles. Como declaraba José Saramago, cuando le preguntaron si era partidario de legalizar las drogas y respondió que primero legalizaría el pan, clandestino para gran parte de la humanidad. Llegamos a tiempo para compartir y legalizar la fraternidad.

Imprimir
PDF

“Castísimo”

Escrito por Ianire Angulo.

Quien ha concelebrado hoy en la eucaristía de la facultad no es “de los habituales”. Así que, cuando en la plegaria eucarística ha recordado, después de a la Virgen, a “su castísimo esposo, San José”… me ha resultado inevitable sorprenderme. Y no es que no hubiera escuchado nunca la expresión, pero sí que me han asaltado un montón de preguntas. Por ejemplo: ¿qué diferencia hay entre ser “casto” y ser “castísimo”? ¿Por qué San José es “castísimo” y los demás sólo “castos”? Da la sensación de que ser “casto” cuando se estaba casado con María tenía un “plus” especial que justifica el superlativo que se les niega a otros. Vamos, algo así como ser célibe en un harén lleno de mujeres guapísimas y ligeras de ropa o, en su versión femenina, rodeada de varones atractivos y luciendo abdominales… ¡algo heroico que requiere añadir el “ísimo”!

Imprimir
PDF

Adviento: ¿sala de espera?

Escrito por Manuel Romero.

Dice el refrán castellano que quien espera, desespera. Y algo de eso nos pasa con el Adviento. Cada año, se nos recuerda que el Señor volverá y que hemos de estar preparados y atentos. ¿Lo estamos?

Jesús, en este evangelio tan directo, les dice a los discípulos: “Mirad, vigilad pues no sabéis cuándo será el momento”. Aquellos seguidores no comprendieron el consejo porque tenían a Jesús ante sus ojos. Los que vinieron tras Pentecostés tampoco entendieron esa insistencia porque no le veían. Ha ido pasando el tiempo y, aún hoy, no sabemos interpretar esa venida. De tal manera que, aunque cada año se nos invite a esperar, hemos perdido la tensión. ¿Por qué?

Para mí que nos aburre esperar: Hace un mes acompañé a un amigo a la cola del paro. Allí, en la sala de espera reinaba un silencio desconcertante. Todo el mundo miraba el luminoso donde aparece el número y la mesa donde cada uno tiene que realizar sus gestiones. Cada uno esperaba “a su pesar”; sin ganas. Ahora que comienza el Adviento quizá yo esté en la misma situación: esperando, a mi pesar, que pase el número de otro año.

Imprimir
PDF

El máximo don

Escrito por Mariola López Villanueva.

Es sábado por la tarde, ando sola en casa y estoy trabajando sobre Madeleine Delbrêl, esa mujer laica de la que ya os compartí y que me pone en estado conversión. Con ella tengo la sensación de que aunque han pasado más de veinte años desde aquellas «cuatro de la tarde» (cf. Jn 1, 39) apenas he comenzado a vivir de verdad el Evangelio. En esas estaba cuando recibo un email de México, de una mujer con la que me he ido comunicando en estos años y que me envía este pequeño texto de Antonio García Rubio, ella no imagina que lo conozco y que lo quiero, es un hombre entrañable y de corazón sabio, muy humano. Él dice: «No hay que buscar fuera. No hay que irse a lo espectacular. Dios es la máxima simplicidad y el máximo don. Bendito seas por regalarnos tanto. Eres apenas un murmullo imperceptible que nos llena el alma y nos la deja tan apegada a Ti que ya no es posible separarla nunca jamás».

Imprimir
PDF

Conjugar el verbo amar

Escrito por Manuel Romero.

Los verbos que conjugan nuestra vida están en todos los tiempos. El juicio final, que nos muestra hoy a un Cristo Rey, dicta una sentencia presente y nos hace comprender que el pasado y el futuro se unifican en el amor.

Jesús lo explica a sus contemporáneos con la escenificación teatral de un juicio. Se representa el final de la Creación en un escenario descrito por Mateo. Es tan plástico que los pintores, de todos los tiempos, no se han resistido a representarlo y a sugerir su idea de salvación o condenación.

La obra comienza diciendo: “Cuando venga el Hijo del hombre en su gloria reunirá a todas las naciones”. Y lo hará tal y como prometió en la Ascensión; y esta vez no será en carne, sino transido de gloria. De ahí la grandeza de una escena que conecta pasado y el futuro.

Imprimir
PDF

LA NOCHE

Escrito por Santiago Cerrato.

Si hay un lugar de contradicción, de contrastes, de extremos…Si hay un tiempo que es a la vez corto y largo, denso y efímero, doloroso y gozoso…esa es la noche. Hay noches oscuras y noches claras. Hay noches que brillan, que deslumbran y noches que ahogan, asfixian. Hay noches que resultan cortísimas, y noches que se hacen eternas.
En el Evangelio constatamos que suceden muchas cosas de noche; algunas muy importantes. En la vida de cada uno de nosotros sucede lo mismo. La noche se convierte en ese espacio y tiempo en que se crece, se ama, se abraza, se sueña, se llora, se vive, se ríe, se goza…se sufre…se muere.

Copyright © 2014 Vida Religiosa. Todos los derechos reservados.                                                                                                                                                  Aviso Legal / Política de Privacidad /Condiciones de suscripción

онлайн фильмы